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Tavo García: economía popular, territorio y modelo urbano de Medellín

En las últimas décadas, Medellín y su área de influencia extendida hacia gran parte de Antioquia han consolidado un régimen urbano neoliberal cuya marca central es el tránsito de un Estado regulador a uno mercado-céntrico. Su lógica de planificación fragmenta el territorio en una jerarquía en la que se prioriza la rentabilidad, privilegiando la redensificación y la renovación urbana en zonas de alto valor, mientras reduce la inversión pública en asentamientos populares y abre progresivamente esos territorios al capital inmobiliario. En ese proceso, el barrio, la calle, la cuadra deja de ser una construcción sociocultural para convertirse en un bien  dispuesto para la acumulación.

Por: Sebastián Delgado


Vivimos en la era del extractivismo urbano que extirpa el valor de los territorios desplazando a sus habitantes, destruyendo tejidos sociales construidos durante décadas y convirtiendo el espacio público en escenario de consumo turístico antes que en lugar de trabajo y vida comunitaria. El resultado son fenómenos político-espaciales como —gentrificación, desplazamiento intraurbano, guetificación— que no solo degradan las condiciones materiales de existencia de los más precarizados sino que producen un efecto político más profundo: el despojo de los ciudadanos sobre el espacio que habitan y en el que trabajan. En ese marco, el espacio público, la vivienda y la economía popular se convierten en una arena de disputa donde se decide, cuadra a cuadra, quién tiene derecho a permanecer en la ciudad y en qué condiciones. 

En ese contexto conversamos con Tavo García, candidato a la Cámara de Representantes por Antioquia y vocero del movimiento Caminantes de la Utopía. Desde una trayectoria forjada en la lucha estudiantil, la oposición a los modelos de gentrificación y la militancia territorial, García construye una lectura del territorio que va a contracorriente de la tecnocracia urbanística dominante; una lectura que parte de los efectos concretos del modelo sobre los cuerpos y los espacios de quienes han sido sistemáticamente excluidos de las decisiones sobre la ciudad que habitan.

Sebastián Delgado: Bueno, candidato, lo primero sería dar a conocer sobre sus orígenes, por ello le pregunto ¿dónde nació, cómo fue crecer allí y cómo termina inmiscuyéndose en lo político?

Tavo García: Nací en el municipio de San Francisco, Antioquia, fui desplazado en el año 1995 hacia Marinilla y es allí donde comienzo mi activismo social y político. Fui personero estudiantil y lideré los primeros paros estudiantiles, experiencia que me generó mis primeras amenazas. Bajo el Estatuto de Seguridad del primer gobierno de Álvaro Uribe fui preso político, pasé tres años en la cárcel de Bellavista, acusado de rebelión. Al recuperar mi libertad, opté por la formación académica en sociología en la Universidad de Antioquia en plena efervescencia de la disputa por la reforma a la Ley 30. Concluida mi carrera, doy el salto a la disputa electoral y soy elegido concejal de Marinilla por el Partido Verde. Desde ese cargo impulsamos un modelo de organización territorial basado en la figura de Provincias, siguiendo la premisa de Fals Borda de estructurar los territorios a partir de determinantes geográficos antes que de intereses políticos o ideológicos. Este modelo se opone frontalmente a la figura del Área Metropolitana que se busca implementar en el Oriente Antioqueño, un esquema que concentra la infraestructura y el desarrollo en sectores específicos mientras externaliza las cargas ambientales y sociales hacia los municipios periféricos. Todo este ejercicio de oposición me ha llevado a ser hoy candidato a la Cámara de Representantes del departamento.

S.D. : Queda claro que mucho del ejercicio político que ha desarrollado tiene que ver con una lucha en la defensa por la autonomía territorial frente a los modelos neoliberales de gentrificación, también tengo entendido que han venido trabajando frente al tema de la economía popular, con esta información en el panorama me gustaría preguntarle ¿Cómo cree que debería responder el Estado ante los trabajadores que dependen del espacio público para sobrevivir cuando ese espacio empieza a ser disputado por el capital privado y los proyectos de renovación urbana? 

Tavo García: El primer problema es conceptual: la economía popular ha sido reducida en el debate público a sinónimo de precariedad o informalidad, cuando en realidad constituye una disputa política por el espacio y una forma de cuestionar el modelo de desarrollo hegemónico. Es ignorar que quienes trabajan en la calle y espacio público generan tejido social, prácticas comunitarias y formas propias de habitar la ciudad que el modelo dominante se niega a reconocer. El Estado debe superar la falsa dicotomía formalidad/informalidad establecida por el modelo hegemónico y reconocer la economía popular como forma legítima de vida y de apropiación del espacio público . El derecho al uso del espacio público no puede partir de la premisa de una ciudad aséptica, bonita, pintada y blanquita, porque eso es esconder el problema de fondo que es el déficit del espacio público para el aprovechamiento de las mismas comunidades. Gestionar el espacio público no es retirar al vendedor que ocupa un metro cuadrado, esa concepción parte de un Estado que actúa en connivencia con el capital privado para negarle la ciudad a la mayoría de quienes la habitan: ciudades pensadas bajo la lógica del mercado que desplazan a sus pobladores hacia las periferias y les impiden ganarse el sustento porque «afean» la imagen proyectable de la ciudad, eso es exactamente lo que vive Medellín hoy: una confrontación de clase en la que los empobrecidos son desplazados cada vez más lejos.

S.D. : Me parece muy interesante y pertinente la crítica respecto a que esta problemática nace de una concepción de Estado y que esas concepciones determinan las formas en que se hace política pública. Queda claro además que su visión progresista es alternativa frente al modelo que se ha venido imponiendo, por ello, me gustaría preguntarle ¿Qué lugar ocupa la economía popular en su agenda legislativa y cómo se traduce en propuestas concretas para llevar a Cámara de Representantes?

Tavo García: Desde el movimiento Caminantes de la Utopía hemos construido un manifiesto programático. En términos legislativos concretos, hay tres apuestas. La primera es una Ley de Reconocimiento de la Economía Popular construida con y para quienes viven de ella, a partir de sus propias necesidades y no de concepciones predeterminadas que no responden a su realidad. La segunda es la implementación efectiva del Registro Único Nacional de Economía Popular, instrumento contemplado en el Acuerdo 042 de 2014 que permanece sin materializarse; en este punto, el movimiento ha contado con el acompañamiento del Sindicato Familia de la Calle. La tercera propuesta es la ampliación del presupuesto municipal destinado a este sector, actualmente insuficiente para una ciudad del tamaño de Medellín y ejecutado, en lo poco que existe, desde un enfoque punitivo antes que de garantía de derechos.

S.D. : Bueno, nos comentó que hace parte de un movimiento llamado Caminantes de la Utopía que tiene varios ejes desde los cuales buscan incidir en temas de política pública, uno de ellos ha sido la economía popular ¿podría, por favor, hablarnos de esos otros ejes desde los cuales han estado trabajando en la defensa de derechos?

Tavo García: Más allá de la economía popular, el movimiento articula su acción en torno a tres grandes apuestas. La primera es la autonomía territorial: la convicción de que quienes habitan el territorio deben ser los agentes de su transformación. Eso implica oponerse al modelo del Área Metropolitana para el Oriente y Urabá antioqueño, oponerse a la instalación de pequeñas centrales hidroeléctricas y a la expansión de la megaminería en el Suroeste antioqueño, particularmente frente a Anglo Gold Ashanti, en defensa del agua y del campesinado. La segunda apuesta es la defensa de la educación pública, orientada por el concepto de justicia educativa que tomamos de Thomas Piketty: educación pública, de calidad y accesible para todos, lo que exige abandonar el examen de admisión a las universidades públicas, dado que es mecanismo que perpetúa una competencia estructuralmente desigual bajo el discurso de la meritocracia

La tercera sombrilla es la lucha contra el extractivismo urbano y la gentrificación partimos de la tesis de que del mismo modo en que el extractivismo minero desplaza poblaciones rurales, las políticas públicas urbanas vigentes producen un desplazamiento forzoso de los habitantes hacia las periferias. Frente a ese proceso, es necesario reivindicar el derecho a la ciudad 

S.D. : Para cerrar, tengo dos preguntas desde lo personal: ¿cuáles son los valores políticos innegociables para usted? y ¿qué mensaje quiere dejarle a las personas que aún no deciden su voto?

Tavo García: Hay un solo valor político innegociable, la coherencia política. Yo soy un hombre de izquierda, los principios de la izquierda no se negocian por pragmatismo, quien lo hace es un traidor. Mi posición no es retórica, proviene de una trayectoria que incluye el desplazamiento forzado, la prisión política y décadas de militancia en organizaciones sociales y estudiantiles. He vivido, padecido, este régimen que estoy criticando en mi propio cuerpo y propia humanidad. 

Frente a la segunda pregunta, también va en clave de lo mismo, soy un voto ideológico de izquierda para quienes comparten esa forma de entender el país, y soy explícitamente crítico con candidatos que han adoptado el discurso alternativo sin haber construido trayectoria organizativa previa porque al momento de tomar decisiones no defienden los principios por los cuales fueron elegidos. Pongo ejemplos concretos porque eso también nos caracteriza, el ser frenteros, yo me pregunto candidatos como JP, Miranda, Juvinao, ¿qué proceso social tenían antes de ser senadores de la República?¿En qué movimiento militaban? ¿en dónde estaban? ¿qué organización había dado? ¿Qué amenazas habían recibido? lo de la amenazas no lo hace a uno de izquierda, pero eso casi que viene junto porque cuando estás incomodando al poder, el poder reacciona. Ellos han sido activistas de redes sociales y hay que tener cuidado con ellos porque el voluntarismo no cambia el mundo. Invito a quienes tengan convergencia ideológica conmigo a indagar sobre mi historia —a hacerlo dos veces, porque en política incomodar al poder cale enemigos . Por último, voten a conciencia y por quien les represente, finalmente de eso se trata la democracia.  

Mirada Editorial 

Lo que esta conversación expone no es una anomalía ni un efecto colateral del desarrollo: es la gentrificación como política deliberada, un fenómeno que las administraciones locales y regionales en Antioquia han preferido ignorar. Un modelo que opera a escala de polígono en la ciudad y a escala de región en el departamento, desplazando población, liquidando economías de proximidad y convirtiendo territorios populares en activos inmobiliarios en el que la gestión del territorio no es un proceso técnico neutral , es una confrontación de clase que se libra en el uso del suelo, y en la que los modelos centralistas cargan las externalidades negativas sobre los sectores más empobrecidos.

Frente a eso, la economía popular y la justicia educativa como ejes de resistencia no son reivindicaciones sectoriales, sino el intento de frenar, mediante apuestas legislativas concretas, la acumulación por desposesión que caracteriza al urbanismo de mercado. Recuperar el derecho a la ciudad exige algo más que la voluntad declarada, exige sobre todo una coherencia política que anteponga la vida habitada a la rentabilidad del suelo y que reconozca a quienes habitan el territorio como agentes de su transformación, no como obstáculos prescindibles en nombre de la innovación y la competitividad.


Sebastián Delgado

Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia, interesado en estudiar el racismo, y las condiciones laborales de trabajadores de la economía popular. Apasionado por el Caribe y bailador de bullerengue. Sebastián es, actualmente, voluntario de la Corporación Voces por el Trabajo.

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