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Domingo Ayala, cuatro décadas de magisterio, sindicalismo y defensa de la educación pública

Cuatro décadas en el magisterio, una vida atravesada por la organización sindical y la defensa de la educación pública en territorios golpeados por la violencia. Domingo José Ayala Espitia, dirigente histórico del movimiento docente en Córdoba y actual candidato al Senado por el Frente Amplio Unitario, ha construido su trayectoria entre aulas, asambleas y escenarios de negociación colectiva. Conversamos con él sobre sus orígenes campesinos, su apuesta por la justicia social y las reformas que considera urgentes para el país.

Por: Sebastián Delgado Huertas


Orígenes y conciencia social

Sebastián Delgado: ¿Dónde nació y cómo fue crecer allí? ¿Cómo llegó a involucrarse en lo social y sindical?

Domingo Ayala: Nací en Cotorra, en la subregión del bajo Sinú, en el departamento de Córdoba. Crecer allí significó convivir con la realidad del campo: el trabajo agrícola, las dificultades de acceso a la tierra y las profundas desigualdades sociales. Desde joven estuve vinculado a procesos campesinos influenciados por la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos (ANUC) y su consigna histórica, “la tierra para quien la trabaja”. Esa experiencia marcó mi conciencia social.

Mi abuela fue fundamental en mi formación ética y política. Me enseñó a no ser indiferente frente a la injusticia. También tuve familiares como mi tío que estuvo vinculado a procesos políticos de los banderas rojas que ampliaron mi horizonte de comprensión sobre las desigualdades.

Me formé como docente normalista  en la Normal Guillermo Valencia y luego estudié Licenciatura en Física y Matemáticas en la Universidad de Córdoba. Desde el movimiento estudiantil defendí la educación pública primaria y secundaria, articulando luchas junto a maestros y maestras.

Posteriormente me vinculé al sindicalismo docente en Córdoba y, desde 1997, a la Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación (FECODE), donde he ocupado cargos como fiscal y representante en instancias nacionales e internacionales. Llevo 43 años en la lucha sindical por la defensa del magisterio y la educación pública.

Mi lucha también ha sido por la paz, durante la época en que fui parte de Ademacor vivimos de cerca el conflicto armado en Córdoba, especialmente la violencia contra el magisterio en las décadas de los 80 y 90, cuando decenas de docentes fueron asesinados. En medio del compromiso en la lucha por los maestros y maestras , hice  parte del Frente Popular en Córdoba y asumí la tarea de contribuir en el proceso de paz del año 89´ en un territorio que ha sido profundamente golpeado por la violencia. En el  camino de la lucha por la paz y la garantía de derechos he apoyado y trabajado en  proyectos para la reconstrucción del tejido social como “Escuela Territorio de Paz”. Eso reafirmó mi convicción de que la violencia no es natural, sino producto de condiciones sociales que deben transformarse garantizando derechos. 

S. D.: ¿Qué valores o principios no está dispuesto a negociar en su vida política?

Domingo Ayala: Mi trayectoria está anclada en más de cuatro décadas de lucha sindical y pedagógica. No provengo de la política tradicional sino del movimiento social y del magisterio. Mi énfasis está en la educación como pilar estructural de las reformas sociales y en el fortalecimiento real del Estado social de derecho desde la experiencia concreta de organización colectiva, para ello, es esencial la defensa de la educación pública como derecho fundamental, la dignidad del trabajo docente, la lucha por la paz y la justicia social. Creo que los derechos no se conceden, se conquistan a través de la organización y la movilización social

Las agendas que defendería: Trabajo, educación y paz como ejes estructurales

S. D.: ¿Cuáles son los principales desafíos del trabajo en el país?

Domingo Ayala: El país enfrenta grandes retos en relación con la  precarización laboral, informalidad y debilitamiento de la negociación colectiva. En el sector público, particularmente en educación, existen retos en materia de financiación, estabilidad y garantías prestacionales, desde FECODE hemos estado negociando con el Estado en la búsqueda de la conquista de condiciones dignas en cuanto al funcionamiento del sistema educativo colombiano, específicamente en relación con que se mejore la estabilidad financiera del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales del Magisterio (FOMAG) para que haya una reducción de tiempos en el reconocimiento de cesantías y pensiones, y pago oportuno de prestaciones, es necesario que el Estado sea garante del derecho a la educación, la sostenibilidad financiera del sistema requiere que el Estado asuma plenamente su obligación legal de financiación, de lo contrario el fondo podría enfrentar riesgos estructurales. 

S. D.: ¿Cuáles son sus apuestas en materia laboral y la defensa de derechos?

Domingo Ayala: Desde el Frente Amplio Unitario pensamos que sin educación es difícil construir futuro y sin luchas es difícil lograr grandes objetivos, que la unidad en la lucha es la que nos puede llevar a vencer. Entonces tenemos 3 ejes desde los cuales estamos luchando en materia laboral y la defensa de derechos: el primer pilar son las reformas sociales porque es la forma de resolver las problemáticas estructurales del acceso a derechos y las enormes brechas de desigualdad de este país, entre otras cosas, es importante volver a apostar a universalizar derechos, es necesario una ley orgánica que genere competencias para incorporar recursos superiores para el acceso a salud, a la educación y al agua potable, que brinde garantías para una educación pública universal hasta la educación superior. 

Un segundo pilar es la necesidad de una reforma agraria integral que no se limite a la adjudicación de tierras, sino que garantice condiciones de productividad: vías terciarias, crédito blando a través del Banco Agrario, compras públicas a productores locales y fortalecimiento de cooperativas, el camino debe ser brindar condiciones dignas de trabajo para el campesinado y la construcción de soberanía alimentaria porque estos son componentes estratégicos de la paz territorial y del cierre de brechas entre campo y ciudad.

 El tercer pilar es trabajar por la construcción de paz en este país y eso significa buscar voluntades de los actores de la violencia para construir la paz, es sentarse a buscar los diálogos y persistir en soluciones dialogadas, llegar a acuerdos que requerirán voluntad política, presencia integral del Estado en los territorios y soluciones estructurales en el campo, la educación y el empleo.

S.D.¿Qué mensaje le daría a las personas que aún no han decidido su voto?

Domingo Ayala: Esta es una lucha de largo aliento y  pueden tener la certeza de que nuestra  lucha seguirá, el llamado es apoyar el proyecto del progresismo en medio de este contexto en el que  estamos amenazados en la democracia con los proyectos de país que se dilucidan desde la extrema derecha. El llamado a la ciudadanía colombiana es que nos permitan con su apoyo continuar con la lucha en la conquista de derechos buscando materializar una visión y  construcción de país que permitan reducir las brechas de desigualdad  y luchar por la paz, este país no puede perder la esperanza en la lucha por la paz y para resolver la violencia hay que estar dispuesto a generar condiciones estructurales que den lugar a oportunidades para nuestros niños y jóvenes, pero también la disposición a sentarse a hablar con los grupos armados.


Sebastián Delgado

Politólogo de la Universidad Nacional de Colombia, interesado en estudiar el racismo, y las condiciones laborales de trabajadores de la economía popular. Apasionado por el Caribe y bailador de bullerengue. Sebastián es, actualmente, voluntario de la Corporación Voces por el Trabajo.

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