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Del movimiento obrero al Congreso, una voz forjada en la lucha sindical

En un país donde a quienes defienden derechos laborales suelen cerrarles las puertas, hay trayectorias que se forjan a punta de despidos, huelgas y organización colectiva. Esta es la historia de un hijo de carpintero que pasó por talleres, fábricas y universidades, que fue despedido una y otra vez por hacer sindicalismo, y que hoy, desde el corazón del movimiento obrero, propone llevar al Congreso las reformas que le han negado a la clase trabajadora.

 Por: Mayra Alejandra Restrepo


Orígenes: infancia obrera, conciencia temprana

Mayra Restrepo: ¿Dónde nació y cómo fue crecer en ese lugar?

Fabio Arias: Nací en Armenia. Allí viví mi infancia y adolescencia, en un entorno cafetero, pero mi familia no tenía tierra. Mi papá era carpintero y mi mamá se dedicó a criar siete hijos. Con él aprendí el oficio. Vengo de una familia trabajadora, de esfuerzo diario.

Mayra Restrepo: ¿Cómo fue llegar a Bogotá?

Fabio Arias: Llegué a Bogotá donde una hermana que ya trabajaba. Entré a estudiar Ingeniería Química en la Universidad Nacional de Colombia. Venir de un pueblo a la gran ciudad fue un choque, pero también una apertura política enorme.

El despertar político: universidad, huelgas y sindicalismo

M. R.: ¿Dónde nace su compromiso social?

Fabio Arias: Llegué justo en el movimiento estudiantil del 71. América Latina vivía un fervor de luchas sociales. Ahí conocí la diversidad de la izquierda colombiana y entendí que defender derechos era parte de la vida. Cuando salí, el sindicalismo fue el camino natural.

M. R.: ¿Cómo fueron sus primeras experiencias laborales?

Fabio Arias: Trabajé en una empresa estatal, luego como profesor en la Universidad del Tolima —hicimos una huelga y nos echaron—, después en el ICONTEC, y también me despidieron. En casi todos los trabajos me echaron por defender a los trabajadores. La defensa de derechos al poder no le gusta.

M. R.: ¿Qué significó su paso por el SENA?

Fabio Arias: En el SENA duré 15 años. Fui presidente, fiscal y tesorero del sindicato. Cuando intentaron privatizar la entidad en los 90, impulsamos una articulación amplia, más allá del sindicato. Logramos más de un millón de firmas, hicimos incidencia y nació la Ley 119 de 1994. Derogamos el decreto privatizador y salvamos el SENA. Fue una de las mayores victorias.

M. R.: ¿Qué ha hecho después de esa etapa?

Fabio Arias: Llegué a la CUT y a su Comité Ejecutivo. He sido fiscal, secretario general, vicepresidente y hoy presidente nacional. Mi vida ha sido la defensa del trabajo y los derechos colectivos.

Las agendas que defendería: llevar al Congreso lo que les han negado a los trabajadores

M. R.: Si llega al Congreso, ¿cuál sería su hoja de ruta en defensa de los trabajadores y del pueblo?

Fabio Arias: Lo primero sería recoger todo lo que le hundieron al pueblo trabajador en el Congreso. No estamos hablando de inventar cosas nuevas, sino de volver ley lo que ya estaba sobre la mesa y que la oligarquía bloqueó.

En materia laboral, hay dos peleas centrales que no pueden seguir aplazadas, los derechos colectivos y el fin de la tercerización y la subcontratación laboral. Mientras el derecho a organizarse, negociar colectivamente y hacer huelga siga lleno de obstáculos, y mientras las empresas sigan escondiendo la relación laboral detrás de intermediarios, no hay trabajo digno.

 En lo pensional, el debate es de fondo. El sistema no puede seguir al servicio del negocio financiero. La apuesta es corregir el umbral de cotización que quedó muy bajo y que el único que reciba las cotizaciones sea Colpensiones, que los recursos hoy en manos de los fondos privados pasen al sistema público.La pensión es un derecho, no un negocio.

 Pero esto no se queda solo en trabajo y pensiones. Está también la reforma a la salud, porque la vida no puede depender de la rentabilidad de las EPS; la defensa de lo público frente a la privatización de los servicios públicos, donde las tarifas están en manos del sector privado; la reglamentación del acto legislativo 03 de 2024 con el cual se establece la recuperación del sistema general de participaciones, por más recursos para educación, salud y saneamiento, y un enfoque fuerte en el tema agrario, porque no hay justicia social sin justicia en el campo.

 A eso se suman derechos que muchas veces se miran como “secundarios”, pero que hacen parte de una vida digna: vivienda, cultura, recreación y acceso al tiempo libre. El trabajo no es solo producir, es vivir con dignidad.

 Se trata de que el Congreso deje de legislar para los grandes grupos económicos y empiece a legislar para quienes sostienen el país con su trabajo. Esa es la pelea. Y esa es la agenda.

M. R.: ¿Por qué deberían votar por usted?

Fabio Arias: Porque he sido un defensor real de los trabajadores. Las mayorías del Congreso responden a la oligarquía. Yo represento al pueblo trabajador y voy a luchar para que recupere sus derechos.

La vida de Fabio Arias ha estado marcada por la organización, la confrontación con el poder y la defensa de lo público. No es el recorrido de un político tradicional, sino el de un trabajador que hizo de la lucha colectiva su oficio permanente.


Mayra Restrepo

Mayra es comunicadora social/Periodista de la Universidad de Antioquia, es especialista en comunicación organizacional de la Universidad Pontificia Bolivariana. Con 10 años de experiencia dirigiendo estrategias de comunicación pública y campañas educomunicativas.

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